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¿Qué es la Quiropráctica?


La Quiropráctica es la ciencia dedicada a prevenir, detectar y corregir las disfunciones mecánicas articulares o mejor llamadas “Subluxaciones vertebrales“.

En el año 1895 mientras estudiaba la relación entre la salud y la columna vertebral, el Dr. David Daniel Palmer (EE.UU.) descubrió como los cambios estructurales en la columna afectaban directamente nuestro sistema nervioso. En estos más de 100 años la quiropráctica como ciencia de salud ha avanzado notablemente, lográndose crear una carrera profesional enseñada en más de 35 universidades repartidas en los países más avanzados del mundo.

La Quiropráctica tiene su base científica en que el sistema nervioso controla todos los órganos, tejidos y células de nuestro cuerpo; por lo que cualquier afección a este sistema tan complejo trae consecuencias inmediatas y a largo plazo.

Imagine su columna como una estructura compuesta con muchas piezas (Vértebras) las cuales al perder su normal posición o funcionamiento (Subluxación) crea automáticamente distintos problemas (Complejo de Subluxación Vertebral) tanto en los nervios que salen desde la columna o en los tejidos (músculos y ligamentos) que rodean las articulaciones.

El resultado será no solo dolor (alarma que muchas veces no aparece rápidamente) en la espalda, cuello, etc. como muchos creen, sino que también se ven implicados órganos que vienen normalmente siendo controlados por estos nervios, ósea se afecta nuestra salud en forma global.

¿Cómo y en qué actúa la Quiropráctica?

Mediante los ajustes quiroprácticos se puede devolver el normal funcionamiento a las articulaciones o vértebras afectadas liberando las compresiones nerviosas, reduciendo el dolor y rehabilitando al paciente hasta lograr su recuperación. Los ejercicios son claves para la recuperación de los músculos y ligamentos que también están afectados. Según el cuadro su doctor decidirá si es necesario combinar otros métodos como la fisioterapia y masajes.

Hay que tomar siempre en cuenta que existen ciertos factores que pueden acortar o alargar el tratamiento:

  • Edad del paciente
  • Presencia de artrosis o degeneración en los huesos (Picos de Loro)
  • Reducción de los discos intervertebrales
  • El tiempo que el paciente viene presentando el problema
  • Hábitos posturales
  • El grado de tolerancia del dolor de cada paciente
  • Peso del paciente
  • Disciplina y cumplimiento en citas y recomendaciones (Ejercicios)